El Máster me absorbe buena parte de las horas que paso despierta cada día, pero aquí llego después de unos cuantos meses con un nuevo post.
Madrid, genial. Las calles enormes llenas de gente, el ambiente en el que siempre hay algo que hacer, los museos interminables y los paseos otoñales bajo una lluvia de hojas secas, entre otras cosas. Estoy encantada con Madrid y también con la Universidad. Estoy leyendo tantos libros y artículos que soy incapaz de recordar los nombres de todos.
Aparte de los libros y las clases, de vez en cuando nos traen a alguien para que nos dé una charla. Vino Pepe Cerezo de PRISA Digital a hablarnos de los medios ante la convergencia; también Arsenio Escolar a desvelarnos verdades y mentiras sobre 20Minutos; el profesor José María Álvarez nos presentó su libro “La televisión etiquetada” y el último en pasarse por la Carlos III ha sido el catedrático de la Universidad de Viena, Jörg Türschmann, para ponernos al día sobre la obra de Bruno Latour.
Seré sincera: ni conocía la obra de Latour antes, ni me quedó muy clara durante la exposición. Türschmann mencionó a una gran cantidad de filósofos, sociólogos y teóricos de la comunicación, habló sobre la crítica que hacía Latour del documental austriaco “Let’s make money” y repitió hasta la saciedad la palabra “cosa”. “Un actor es una cosa que puede ser humana o no humana. Hay una entidad filosófica que se llama cosa y que lo contiene todo”. Y así durante largo rato.
La cosa en cuestión es que muchos no nos enterábamos de nada, pero entre la vorágine filosófica y teórica pude sacar un par de ideas que me parecieron interesantes.
Una de ellas es que un término crucial para Bruno Latour es “crisis”, y no sólo la económica actual, sino la crisis como momento de cambio extraordinario. Evitamos a toda costa estar en lo más bajo de la escala, cuando es ahí cuando apreciamos lo que está en lo más alto. Esto nos permite cambiar, mejorar y no dormirnos en los laureles ni acomodarnos en una determinada situación.
Otra idea que me resultó curiosa fue que, para Latour, no podemos hablar de “nosotros”, porque estamos en constante cambio. En un momento dado “nosotros” podemos ser una clase de Máster y, al segundo siguiente, un grupo de desconocidos subidos en un tren. “No sabemos quiénes somos nosotros porque no sabemos qué nos une”, dijo Türschmann. Bueno, puede que yo no sea una entendida en este campo, pero creo que precisamente lo que nos une, es ser nosotros.
Por ejemplo, mañana seremos nosotros, los españoles, los que elijamos al partido político que nos va a gobernar los próximos años. Y, desde luego, seremos nosotros los que nos comamos con patatas todas las reformas que le tocará hacer al ganador. Por cierto, ¿se puede llamar “ganador” al que le toque lidiar con todo este berenjenal? Menuda crisis terminológica.
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2 comentarios:
genial, Ruth. Muy divertido, como siempre. Gracias por contarlo. ¡Y suerte en Madrid!
Muchas gracias a ti por leerme y por desearme suerte :) ¡Un abrazo!
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