jueves, 16 de junio de 2011

Enamocciada

Cuando no estoy estudiando, estoy trabajando, o leyendo, o haciendo otras cosas que consumen mi tiempo sin darle un pequeño espacio al aburrimiento.

Hace mucho que no me paso por aquí precisamente porque aún me queda un examen por hacer, aunque todos los demás están aprobados y espero poder proclamar dentro de poco que soy al fin periodista. Pero periodista de las que tienen la carrera terminada, ya que hace dos años que ejerzo de tal como becaria.

El caso es que además dentro de poco será mi cumpleaños y vendrá el tradicional balance de “cómo estaba hace un año y cómo estoy ahora”. Pero para no adelantarme, hablaré de otra de las cosas que he mencionado antes: la lectura.

El lunes 13 vino a Murcia Federico Moccia para firmar ejemplares de sus libros. Normalmente los escritores firman sus últimos libros, aunque en este caso este italiano firmó hasta casi en las paredes, porque había gente que llevaba incluso siete u ocho libros en las manos.

Todo hay que decirlo, hasta el lunes no había leído nada suyo, aunque más por pereza que por cualquier otra cosa. Vas a una librería, ves un libro que te llama la atención y que todo el mundo comenta, pero piensas “ya me lo compraré otro día”. Hasta que, claro, el escritor en cuestión visita tu ciudad y no se te ocurre otra cosa que tragarte dos horas de cola para que en tu ejemplar bien nuevecito y aún sin leer de “Perdona si te llamo amor” te plasme un “A Ruth, amore per te!”.

Sí, habéis leído bien, DOS HORAS DE COLA. ¡Quién me iba a decir a mí que en plena temporada de exámenes y selectividad aquello se iba a llenar de jovencitas nerviosas que esperan encontrar su Alessandro treintañero a la vuelta de la esquina! Porque otra cosa no, pero quinceañeras había para rato. Para dos horas y más, exactamente.

Al menos ha sido una buena inversión, en pocos días me he merendado 680 páginas de romance y frases empalagosas que me han devuelto a aquel verano en que me dediqué a leer novelas románticas (distinto verano al pasado, en que me dio por Jane Austen). Y aunque ha recibido muchas críticas e incluso yo misma cambiaría cosas sobre el argumento, el desarrollo o la forma en que está escrito, también es verdad que gracias a él he descubierto muchas frases de distintos autores como una de William Hazlitt que dice que “la creación nace de un rayo, de un error respecto al curso habitual de las cosas. No hacemos nada bien hasta que dejamos de pensar en el modo de hacerlo”.

Muy buena, ¿eh? Otra bastante más dulce, del propio Moccia dice que “el amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra “nunca”.”

También es bonita, aunque me quedo con una de Émile Cioran:
Un libro debe hurgar en las heridas, provocarlas, incluso. Un libro debe ser un peligro”.