domingo, 5 de diciembre de 2010

Harry Potter, I love you

Soy fan de los libros de Harry Potter desde que salieron a las librerías hace tiempo. Por aquel entonces yo tenía unos 10 u 11 años y el protagonista del libro también, así que se puede decir que crecí con él. Devoraba en poco tiempo cada nuevo libro que salía, el último incluso me lo leí en inglés, con un diccionario al lado, porque no podía esperar a que lo tradujesen. Ese verano tuve un amplio vocabulario inglés sobre varitas, pociones y escobas voladoras. No es de extrañar entonces que me encantase descubrir que iban a llevar la historia al cine, por lo que no he me perdido ni una sola película.

Ahora, tras unos diez años de Harry Potter en mi vida, tengo que decirle adiós. El fin de semana de su estreno vi la primera parte de la séptima y última entrega, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, y no podía pasar sin hacer un comentario aquí. Por eso debo advertir que si no habéis visto la peli o no habéis leído el libro, más os vale no seguir leyendo.

Primer comentario: Me pareció un poco lenta. Destruir los Horrocruxes que le quitarán la inmortalidad a Voldemort el-que-no-debe-ser-nombrado es una auténtica aventura, pero para eso primero hay que encontrarlos y es un auténtico tostón. Vale, la película debe mostrar lo tedioso que es buscarlos, pero no por ello la propia película debe ser tediosa. Hay momentos de relleno que podrían haber eliminado sin que nadie los echase de menos.

Segundo comentario: Momento de relleno que sería fácil y muy recomendable eliminar es en el que bailan Harry y Hermione, aunque la canción sea preciosa. ¿Por qué? Primero porque Harry no ha bailado en su vida y tiene la misma gracia bailando que un salero aplaudiendo. Y segundo, porque Harry está con Ginny Weasley y Hermione con Ron, y no hay más que hablar. Por mucho que Potter quisiera animar a Granger, las miraditas no son apropiadas y la escena es aún más absurda de lo que es Daniel Radclife intentando mover el esqueleto.

Tercer comentario: Decía en el primer punto que es tedioso, pero más que nada porque sólo aparecen los tres protagonistas durante la mayor parte del tiempo. El director parece haber olvidado que en los libros hay más personajes que merecen su trocito de pantalla, y mucho me temo que habrá que meterlos a todos en la segunda y última entrega haciendo que el espectador que no ha leído el libro (pocos, pero los hay) se pierda irremediablemente.

Cuarto comentario: Desde el principio he dicho que me encanta Harry Potter, así que no todos los comentarios iban a ser malos. Los escenarios son muy buenos. Desde el escondite al lado de la playa hasta el bosque nevado, todo me parecen muy buenos emplazamientos, aunque más por la belleza que ofrecen sus vistas que como lugar donde esconderse.
Suelo juzgar si una película es realmente buena por la elección de los primeros planos del principio y los del final. Lo primero que se ve es el primerísimo primer plano del Ministro de Magia diciendo “Son tiempos oscuros, eso es innegable”. Un buen comienzo, con garra. Una fuerza que continúa con los primeros compases de los tres amigos pero que se va perdiendo cuando la película avanza. El final tampoco está nada mal (SPOILER) con el-que-no-debe-ser-nombrado en la lápida de Dumbledore y alzando al aire un rayo de luz con su varita.
Los personajes, aunque no les darán un Óscar, hacen bien su papel. El doblaje nunca ha sido el fuerte de estas películas, pero se puede sobrellevar aunque no me ha gustado que le cambiasen el nombre a Mundungus Fletcher. Vale que “Mundungus” no es un nombre excesivamente serio, pero cambiarlo por “Mandangus” es aún más ridículo.
También hay momentos para el humor que protagoniza, cómo no, Ron Weasley y que hacen que la película sea más llevadera. Siempre se le ha utilizado como un elemento que relaja y distiende el ambiente, aunque esta vez es él el que introduce elementos de tensión por los celos que le comen por dentro y que ya dejó ver en el Cáliz de Fuego.
Me parece muy bueno el momento de animación en el que se explica la historia de los tres hermanos y lo que son las Reliquias de la Muerte, aunque es más bien para que lo entienda el espectador que no para que lo entiendan los protagonistas de la historia, que ya saben lo que son las Reliquias pero no por qué Albus Dumbledore se las ha dejado escritas en parte de su testamento.

Aparte de eso, debo decir que la película podría ser horrorosa y probablemente seguiría gustándome por el simple hecho de ser Harry Potter. Por eso y porque, con estas dos últimas entregas, se acaba una etapa que comencé hace años y que cerrará del todo esa conexión que tengo con parte de mi infancia y adolescencia. Un amargo, aunque a la vez dulce, adiós.