martes, 30 de noviembre de 2010

Wikileaks, transparencia y periodismo de investigación

Ayer hablaba con mi hermana y le decía que un día de estos Julian Assange se va a tropezar con una bala. Algo así como cuando en el musical “Chicago” una de las presas decía que su marido se había topado con el cuchillo que sujetaba… diez veces.

Prácticamente todo el mundo sabe lo que es Wikileaks, sabe quién lo lidera y de qué se encargan. Pero no todos están a favor de lo que hacen, sobre todo los Gobiernos.

Hillary Clinton ha salido a la palestra para decir que los más de 250.000 documentos que la web había hecho públicos suponen una amenaza para miles de personas, y no lo discuto. Aunque creo que supone una mayor amenaza para los que están sentados en su despacho, intranquilos, esperando no ver su nombre en los medios.
Mientras tanto, todos los demás esperamos ansiosos toda la información que podamos recabar y que se ha mantenido oculta ante nuestros ojos a pesar de que muchas cosas las suponíamos.

Por eso defiendo a Wikileaks. Que yo sepa, hasta el momento le ha causado más problemas a políticos y diplomáticos que a los ciudadanos de a pie. Lo “único” que queremos es transparencia. Y escribo “único” entre comillas porque es una palabra que encierra un gran significado, implica que todas las presiones y chanchullos quedarían al descubierto como están quedando estos días.

Todo esto no significa que un Estado no pueda tener secretos, pero sólo aquellos por el bien y la seguridad de los ciudadanos, no los que no muestran la verdadera cara de los políticos que votamos cada cuatro años.
Wikileaks se ha convertido en un arma de destrucción masiva para muchos Gobiernos. Ha conseguido que siga ejerciéndose el periodismo de investigación en los medios escritos, algo que parece que teníamos muy olvidado desde casos sonados como el Watergate o los GAL.

No es exactamente un medio de comunicación, pero facilita el auténtico periodismo de investigación que se introduce hasta el fondo en casos de lo más sórdidos para sacar la verdad a la luz. Este es uno de los grandes motivos por los que quise estudiar Periodismo, y en días como hoy es cuando me siento orgullosa de la profesión que voy a ejercer.

4 comentarios:

Julian Moreno Beltran dijo...

Muy buen artículo, Ruth. Information wants to be free.
Me recuerda a un artículo de Mi Mesa Cojea: http://www.mimesacojea.com/2009/08/clase-de-negocios.html

Sigue así campeona!

Ruth dijo...

Muchas gracias, Julián. Los periodistas tenemos que seguir luchando por la información.
"Information wants to be free", sí, pero hay que recordar también que la información nos hace libres.

¡Un saludo!

Enrique dijo...

Yo también estoy de acuerdo contigo, Ruth. Creo que wikileaks es lo mejor que le ha pasado al periodismo desde el caso Watergate. Ahora bien, esa avalancha de documentos debe ser ordenada y jerarquizada. Y de eso se encargan los periódicos. Después de podrá valorar la auténtica relevancia de estos papeles.

Ruth dijo...

Así es, Enrique, es una avalancha de papeles que pararían a una multitud, aunque lo que están haciendo de momento es provocarla.

Se supone que Wikileaks no publica cualquier cosa, que selecciona y contrasta. Lo que ha hecho después ha sido repartirlo a los principales diarios de varios continentes para que lo vayan publicando.
La importancia de los papeles la podemos suponer aunque no los conozcamos todos; la relevancia y las consecuencias es lo que queda por ver.

Un saludo, Enrique, y muchas gracias por comentar aquí después de tanto tiempo.