Hace ya un par de años que creé este blog para la asignatura de Documentación Informativa y me ha acompañado todo este tiempo. Conozco a pocos compañeros que continúen con la bitácora que crearon y me pregunto qué falla. Tenemos la oportunidad de escribir lo que deseamos, de publicar en el formato que más nos guste (texto, vídeo, audio, fotografía). Somos estudiantes de Periodismo, ¿no deberíamos buscar toda forma de publicación?
El año pasado en una asignatura la profesora preguntó que cuantos teníamos un blog. Apenas 4 o 5 personas levantamos la mano. Supongo que esto de las nuevas tecnologías no convence a todos, pero sigo sin entender por qué hay tan poca gente a mi alrededor que no se molesta en curiosear más allá de los medios tradicionales, sobre todo en una época en la que es tan cuestionada la continuación de algunos como la prensa en papel.
Bueno, voy a lo que iba cuando empecé a escribir, que me lío yo sola y no sé ni lo que digo. Y mucho menos los pobres que me leen y se enteran de menos que yo.
El caso es que quería recuperar uno de los grandes temas que ha sido más comentado aquí. Quizá “gran tema” no sea la expresión correcta, aunque sí que fue bastante comentado en los inicios del blog. ¿Sobre qué hablé? ¿Sobre el hambre en el mundo? ¿Sobre la economía sumergida? ¿Sobre sexo (que es algo que atrae a bastantes lectores)? ¡Pues no! ¡Hablé sobre el autobús!
Sí, queridos lectores, por aquel entonces los que más me leían eran los compañeros de clase y la mayoría se sintieron identificados con aquellas líneas en las que decía “que montar en un autobús en Murcia no implica sólo pagar tu viaje y ser transportado".
Ya no cojo el 44, debería añadir que “afortunadamente”. Pero no lo añado porque ahora disfruto de los servicios del maravilloso 39 del que hasta hay un grupo en Facebook.
No sé cual es peor. Lo he pensado seriamente. Tan seriamente como me planteo por las mañanas si hacerme la raya en el pelo a un lado o a otro. El 44 pasa cada media hora, con el consiguiente “subenempujenestrujenbajen”. El 39 pasa cada 10 minutos (¡¡¡JA!!!) en teoría, que se convierten en unos 15-20 en la práctica. Y el problema es el siguiente: da igual cuando pase, en la Universidad de Murcia hay muchísimos estudiantes y en hora punta siempre irás como una sardina en lata.
¿Y nos reímos cuando nos llegan las imágenes de los chinos metiéndose a presión en el Metro? Queridos todos, ¡suban a un 39 a las 6 o las 7! ¿Qué ven que no queda espacio? No pasa nada, siempre habrá un cuello al que agarrarse. Porque yo he visto (verídico) a la gente tan pegada que no podía agarrarse ni a una barra (tampoco hacía falta, ya que con tantas personas es imposible caerse y llegar al suelo) y al conductor chillando “¡Apretaos un poco más que todavía cabe más gente!”. Me siento identificada con el monólogo de Buenafuente sobre lo “fácil” que es dormirse en un avión, porque “hay tanto espacio entre fila y fila”.
¿Toda esta parrafada para qué? Muy sencillo: desde aquí, mi humilde petición de un autobús público decente.
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Hace 14 minutos









2 comentarios:
Por favor te lo pido... cambia el negro de fondo... MAREA MUCHO !!!
Por cierto, yo tengo claves de por qué no tienen blogs los alumnos de esa profesora...
Estamos en ello, Raúl, pero gracias por la aportación!!!
Esa profesora?? Ya me dirás quién es...
Un saludo!
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