Hace un par de días hablaba con QCompson sobre las charlas a las que íbamos. Él me decía que no solía recordar lo que se trataba en las charlas y yo le respondía que, en mi caso, recordaba normalmente poca cosa a no ser que la ponencia me influyese de algún modo. Fue así como recordé la conferencia que ofreció Juanlu Sánchez el año pasado en el Ucam Media Lab 08. En ella trató algunos temas, aunque fue especialmente uno el que se me quedó en la mente.
¿Para qué sirve el periodismo? Es una de las primeras cosas que me enseñaron en 1º de carrera. Las respuestas pueden ser muchas, como la típica de “para controlar al poder” aunque la que quiero tratar en este post es la de servir al ciudadano la información necesaria para que se forme una idea de lo que pasa en el mundo.
En esta respuesta no se contempla la posibilidad de que el ciudadano influya en esa realidad, en las cosas que no le gustan de ella para cambiarla. Ya lo dijo Roy Gutman en una conferencia de la Universidad Autónoma de Nuevo León: “Los periodistas se exponen a situaciones de riesgo, no porque les guste, sino porque es su deber estar ahí para dar a conocer las cosas que no son aceptables”. En esa frase tampoco se contempla una reacción en el lector/oyente/espectador, sólo la función de contar lo que ocurre. Puede que buscar una reacción sea demasiado pedir, pero es lo que ocurre hoy en día, y eso es lo que trató Juanlu en su charla.
La gente ve, lee y escucha barbaridades en los medios de comunicación, pero no hace nada por que no se produzcan. El ejemplo que ponía Juanlu era que había estado en Marruecos junto con otros periodistas y cámaras para entrevistarse con algunas personas, pero que le habían dicho que se fuesen. Debían irse porque no querían que fuesen allí a denunciar su situación, y no querían porque si se enteraba la policía podría aparecer por allí, pegarles una paliza, llevarlos al desierto y dejarlos allí tirados. Y eso no cambiaría su situación, no serviría de nada que el periodista la hubiese denunciado. No sólo no serviría porque alguna “gente de allí” tomase represalias, sino porque los que estuviesen tranquilamente en su casa viendo el informativo dirían:
- Oh, qué triste. Pobrecillos, míralos como sufren. ¿Me pasas la sal?
Y lo olvidarían. No digo que nadie se tenga que liar la manta a la cabeza y se vaya con su retórica o su fusil a lugares en conflicto para intentar solucionarlo por sus propios medios. Pero sí que digo que vemos las injusticias y no hacemos nada por evitarlas.
Es como el tema de las manifestaciones. Hace poco un amigo escribió que no creía que las manifestaciones solucionasen las cosas, y en cierto modo es cierto. Las manifestaciones sirven para que la gente se haga oír por los que están en el poder, pero ¿sirven de algo las manifestaciones por la paz? ¿o las que están en contra del hambre en el mundo?
Sinceramente, no creo que nadie esté a favor del hambre y hacer un acto simbólico no cambia las cosas. A las personas que pasan hambre no les soluciona la papeleta que la gente salga a manifestarse, ya que un estómago vacío sigue estándolo por muchos actos simbólicos que se hagan. Pero veo que me desvío del tema principal.
¿Estoy siendo pesimista? Puede, aunque siempre con toques de realismo.
QCompson me decía que estamos acostumbrados a la sobreinformación y que nos hemos construido una especie de coraza. Así, para que cambie algo tendría que plantearse, de algún modo, como una lacra social, tal como está haciendo Antena 3 con la violencia de género.
Quizás si se habla mucho de un tema y se plantea como un problema en el que cada uno de nosotros puede decidir si sigue ocurriendo o si se elimina del mapa, se haga algo por evitar que ocurra. Aún así, creo que de momento debemos quedarnos en la respuesta a la pregunta del principio: el periodismo informa al ciudadano, pero no causa reacción en él.







