viernes 20 de noviembre de 2009

Acciones y reacciones

Hace un par de días hablaba con QCompson sobre las charlas a las que íbamos. Él me decía que no solía recordar lo que se trataba en las charlas y yo le respondía que, en mi caso, recordaba normalmente poca cosa a no ser que la ponencia me influyese de algún modo. Fue así como recordé la conferencia que ofreció Juanlu Sánchez el año pasado en el Ucam Media Lab 08. En ella trató algunos temas, aunque fue especialmente uno el que se me quedó en la mente.


¿Para qué sirve el periodismo? Es una de las primeras cosas que me enseñaron en 1º de carrera. Las respuestas pueden ser muchas, como la típica de “para controlar al poder” aunque la que quiero tratar en este post es la de servir al ciudadano la información necesaria para que se forme una idea de lo que pasa en el mundo.
En esta respuesta no se contempla la posibilidad de que el ciudadano influya en esa realidad, en las cosas que no le gustan de ella para cambiarla. Ya lo dijo Roy Gutman en una conferencia de la Universidad Autónoma de Nuevo León: “Los periodistas se exponen a situaciones de riesgo, no porque les guste, sino porque es su deber estar ahí para dar a conocer las cosas que no son aceptables”. En esa frase tampoco se contempla una reacción en el lector/oyente/espectador, sólo la función de contar lo que ocurre. Puede que buscar una reacción sea demasiado pedir, pero es lo que ocurre hoy en día, y eso es lo que trató Juanlu en su charla.

La gente ve, lee y escucha barbaridades en los medios de comunicación, pero no hace nada por que no se produzcan. El ejemplo que ponía Juanlu era que había estado en Marruecos junto con otros periodistas y cámaras para entrevistarse con algunas personas, pero que le habían dicho que se fuesen. Debían irse porque no querían que fuesen allí a denunciar su situación, y no querían porque si se enteraba la policía podría aparecer por allí, pegarles una paliza, llevarlos al desierto y dejarlos allí tirados. Y eso no cambiaría su situación, no serviría de nada que el periodista la hubiese denunciado. No sólo no serviría porque alguna “gente de allí” tomase represalias, sino porque los que estuviesen tranquilamente en su casa viendo el informativo dirían:

- Oh, qué triste. Pobrecillos, míralos como sufren. ¿Me pasas la sal?

Y lo olvidarían. No digo que nadie se tenga que liar la manta a la cabeza y se vaya con su retórica o su fusil a lugares en conflicto para intentar solucionarlo por sus propios medios. Pero sí que digo que vemos las injusticias y no hacemos nada por evitarlas.

Es como el tema de las manifestaciones. Hace poco un amigo escribió que no creía que las manifestaciones solucionasen las cosas, y en cierto modo es cierto. Las manifestaciones sirven para que la gente se haga oír por los que están en el poder, pero ¿sirven de algo las manifestaciones por la paz? ¿o las que están en contra del hambre en el mundo?
Sinceramente, no creo que nadie esté a favor del hambre y hacer un acto simbólico no cambia las cosas. A las personas que pasan hambre no les soluciona la papeleta que la gente salga a manifestarse, ya que un estómago vacío sigue estándolo por muchos actos simbólicos que se hagan. Pero veo que me desvío del tema principal.

¿Estoy siendo pesimista? Puede, aunque siempre con toques de realismo.

QCompson me decía que estamos acostumbrados a la sobreinformación y que nos hemos construido una especie de coraza. Así, para que cambie algo tendría que plantearse, de algún modo, como una lacra social, tal como está haciendo Antena 3 con la violencia de género.
Quizás si se habla mucho de un tema y se plantea como un problema en el que cada uno de nosotros puede decidir si sigue ocurriendo o si se elimina del mapa, se haga algo por evitar que ocurra. Aún así, creo que de momento debemos quedarnos en la respuesta a la pregunta del principio: el periodismo informa al ciudadano, pero no causa reacción en él.

La charla de Juanlu Sánchez en el Ucam Media Lab 08

viernes 13 de noviembre de 2009

El falso "taller manual"

Quizás hayáis leido en algún medio esta semana algo así como que la Junta de Extremadura ha puesto en marcha una campaña para fomentar la masturbación (si no lo habéis hecho, os habéis perdido una buena discusión).

Hoy, gracias a Twitter, he accedido a el artículo "El placer está en alguna parte" del blog Las penas del Agente Smith.

En este artículo se desmiente toda posible confusión que haya causado esta noticia en los lectores de los medios de comunicación.

Tras leer el titular de La Razón en el que se decía "Talleres de masturbación para jóvenes de 14 a 17 años" muchos (medios de comunicación, partidos políticos, personas y un largo etcétera porque opinar es gratis) han puesto el grito en el cielo. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. Tal como se dice en el blog que he citado antes, en todas las noticias que han salido se ha dado por hecho que la campaña se centra en un taller de masturbación, imagino que porque el título de la campaña es "El placer está en tus manos".

La realidad es que, por lo que ha declarado David Ortiz, director general de relaciones públicas de la Junta de Extremadura, "se trata de un taller sobre información afectiva y sexual que, entre otros aspectos, trata los anticonceptivos, las enfermedades de transmisión, etcétera”.

Además, se ha facilitado el material que se tratará en la campaña y no hay ni una mención a los famosos "talleres manuales".

Quizás los medios deberían cuidarse un poco antes de lanzarse a morderle el cuello a nadie. Quizás están tan centrados en la inmediatez que ni se han molestado en ahondar en la noticia antes de causar confusión entre el personal. Porque eso sí, yo acabo de enterarme de que lo del taller no era cierto, pero habrá muchos que se hayan quedado con la copla y no hayan leído que no se trata de algo así en realidad, aunque puede que a muchos les gustase la idea.

Perro come perro

Queridos lectores, no tengo excusa, sé que ya llevo más de una semana sin publicar, pero sabéis que cuando eso ocurre es por algún buen motivo.
El buen motivo de estos últimos días es que, aparte de las clases y el trabajo, hay otra cosa que ha absorbido mi mente y mi tiempo: perro come perro.

No, no me he vuelto loca, es el nombre del nuevo blog que estamos llevando a cabo varios alumnos de Periodismo de la Universidad de Murcia.

En él publicamos noticias, información sobre la carrera y artículos críticos sobre medios de comunicación. Esta descripción es un poco vaga, pero al caso, nos sirve.
El título del blog es lo más discutido. ¿Que perro come perro? ¿Y eso qué tiene que ver con el periodismo?

Tras muchas vueltas a la cabeza, QCompson tuvo la gran idea: "En el mundo de los medios de comunicación se suele decir que "Perro no come perro" como excusa para ni siquiera plantear si lo que se está haciendo se hace bien más allá de que genere beneficios. Considerando que el periodismo ha contraído una responsabilidad angular con la sociedad y que tanto el comunicador como el comunicador en ciernes deben ejercer un legítimo quinto poder regulador, nosotros declaramos que queremos comer, comunicar y pensar; entre otras actividades para las que se ha creado este blog."

A partir de ahora también podréis leerme por allí, a mí y a (de momento) otros cuatro compañeros que han querido embarcarse en este nuevo proyecto.

domingo 1 de noviembre de 2009

Una historia

A propósito del Día de Todos los Santos, quiero incluir aquí un fragmento que me ha gustado mucho del artículo de opinión Polvo Enamorado, de Ana María Tomás.

Cuentan que una occidental se extrañaba de que una oriental ofreciera, repetidas veces, arroz ante los yertos despojos del ser amado y que un día, sin poder morderse por más tiempo el cáustico comentario que afloraba a sus labios, le preguntó a la señora de los ojos rasgados: «¿Cuándo cree usted que saldrá su marido a comerse el arroz?»; la otra, sin inmutarse, contestó: «Cuando salga el suyo a oler las flores».

El arte de la política

Queridos lectores,

¿No os da la sensación de que últimamente se habla demasiado de corrupción? ¿Será que la crisis está destapando lo que algunos bolsillos se han llenado durante los años de bonanza económica?

Leer una noticia sobre política, aunque más concretamente sobre políticos, me deja mal cuerpo. Supongo que es en parte porque automáticamente mi cerebro relaciona esa palabra con "falta de confianza", "mentira" y una interrogación mayúscula en cuanto a la "honestidad".

Por eso, este año me he matriculado en una asignatura que se llama "Análisis de la Realidad Política", para entender un poco mejor aquello de lo que todos hablamos con mayor o menor acierto.

Ya en la primera clase me di cuenta de que no me había equivocado al escogerla. Lo primero que nos pidió el profesor fue que le definiésemos "política" en un folio en blanco y que luego lo debatiésemos en voz alta.
Es curioso, nos pasamos los días leyendo, viendo y escuchando sobre política y luego es tremendamente difícil describirla.
Las palabras que más repetimos eran democracia, poder, sociedad y objetivos.
A la semana siguiente buscamos en Internet definiciones de política y añadimos una palabra clave más: arte.

¿Es la política un arte?

Quizás eso deberían plantearse todos los políticos que se han llenado, se están llenando y se llenarán los bolsillos a espuertas. Que no deben vivir por (ni del) amor al arte, sino que deben utilizar su poder con unos objetivos claros para que la sociedad viva en buenas condiciones. Y todo ello, con mucho arte.

domingo 25 de octubre de 2009

Vuelvo a la carga

Queridos lectores,

Había retrasado esta entrada hasta que todo fuese seguro, pero es que más seguro que ahora no puede ser.
¡Vuelvo a trabajar en la televisión!

De hecho, empecé de nuevo mis prácticas ayer. Mis jefes me dijeron que había aprendido mucho durante el verano y que les gustaría tenerme de refuerzo durante el curso.
Fui a hablar con el COIE (que se encarga de gestionar las prácticas en empresas de estudiantes de la UM) y lo dejamos todo preparado para que siga yendo a los informativos de la 7 los sábados como refuerzo. Así no pierdo mi contacto con el mundo del periodismo mientras estudie.
Mi contrato es hasta junio y, aunque no echaré tantas horas como este verano, seguro que el tiempo que pase como periodista hará que tenga muchas cosas que contaros.

Continuará...

domingo 18 de octubre de 2009

El caso Polanski

No suelo publicar dos entradas en un día, entre otras cosas porque me he acostumbrado a mantener el ritmo de una entrada por semana, pero este tema lo merece.

Cuando apareció la noticia de la detención de Roman Polanski tuve una pequeña discusión con mi hermana sobre ello.
Mi hermana decía que hacía mucho tiempo que eso había pasado, que la entonces menor de edad ya había retirado la demanda de violación y que no tenía sentido que le detuviesen ahora.
Yo le decía que quizás tuviese razón porque eso había ocurrido hace más de 30 años, pero que el mismo Polanski afirmó que este hecho era cierto y no se le había terminado de juzgar por ello porque huyó de los Estados Unidos antes de que se emitiese una sentencia. Además, le decía que se le daba un trato diferente a Polanski sólo por ser director de cine. Vamos, que si en su caso sale un obrero, un oficinista, o cualquier persona que no sea de gran renombre en todo el mundo por su trabajo, diríamos que harían bien en detenerle aún después de haber pasado tanto tiempo.

Me dije que debía comentar algo al respecto en este blog exponiendo mi opinión, porque, queridos lectores, aquí no hago otra cosa que eso. Pero olvidé el tema y lo fui pasando hasta que hoy he leído la columna de opinión de El País y me he encontrado con un párrafo genial de Mario Vargas Llosa que, al parecer, piensa lo mismo que yo.

Aquí lo dejo para vuestra reflexión:


El cineasta Roman Polanski fue detenido en Zúrich, durante un Festival de Cine que le rendía un homenaje, por la policía suiza, a pedido de la justicia de Estados Unidos, debido a una violación cometida en 1977 (hace 32 años) en Hollywood, delito que el propio Polanski reconoció, antes de fugarse de California en pleno proceso cuando el tribunal que lo juzgaba aún no había pronunciado sentencia. Ahora, mientras espera que Suiza decida si acepta el pedido de extradición, se multiplican las protestas de cineastas, actores, actrices, intelectuales y escritores de Europa y América por el "atropello", exigiendo su liberación. La moral de la historia es clara: emboscar, emborrachar, drogar y violar a una niña de 13 años, que es lo que hizo Polanski con su víctima, Samantha Geimer, a la que atrajo a la casa deshabitada de Jack Nicholson con el pretexto de fotografiarla, es tolerable si quien comete el desafuero no es un hombrecillo del montón sino un creador de probado talento (Polanski lo es, sin la menor duda)

El artículo completo AQUÍ

Videomatón

Este verano os contaba lo que era el comportamiento de distintos tipos de personas en cuanto les pones una cámara delante.

Gracias a una compañera de clase que buscaba vídeos en Youtube para la asignatura de Géneros Informativos Audiovisuales me he tropezado con el siguiente vídeo que no tiene desperdicio.
Aunque parezca mentira, en cuanto vemos una cámara los españoles nos portamos así:

martes 13 de octubre de 2009

Pensamientos

Esto del Nobel de la Paz a Barack Obama está abriendo ampollas.
Hay que recordar que anteriormente se le ha dado el mismo premio a Yasir Arafat, líder palestino, o hace dos años a Al Gore que proclamó por todo el mundo la concienciación del cambio climático mientras que consumía 20 veces más energía que la familia media americana, utilizaba piscina climatizada, faroles de gas en su jardín, puerta eléctrica y aumentaba su fortuna de 2 a 100 millones de euros.


El caso es que se le ha concedido el premio a un hombre que aún no ha hecho nada que demuestre que lo merece. Siendo así, yo me planteo una pregunta:

¿Para cuando mi Pulitzer?

sábado 10 de octubre de 2009

Huir de nosotros mismos

Desde los años 70, se desarrollaron más de 50 investigaciones que avalan la hipótesis del suicidio por contagio o imitación. En agosto de 1962, con el suicidio de Marilyn Monroe, el índice de suicidios en los Estados Unidos se incrementó en un 12%. En el efecto de contagio, el papel desempeñado por las narrativas convencionales, es decir, la forma en la que habitualmente se escribe sobre un tema- del suicidio es fundamental, porque podrían fomentarse estereotipos falsos.

Entre 1984 y 1987, el periodismo vienés cubrió de manera intensiva y dramática los suicidios que tuvieron lugar en el metro de esa ciudad. En 1987 se inició una campaña destinada a mejorar el tratamiento informativo de los suicidios. A los seis meses de iniciada la campaña, el número de suicidios y de intentos de suicidio en el metro de Viena había descendido en un 80 por ciento.

Las investigaciones de Austria pusieron de relieve que el número de los suicidios aumenta cuando: 1. aumenta el número de historias que aparecen en los medios 2. se informa de un suicidio en particular con mucho detalle o en muchas historias 3. la noticia de un suicidio aparece en la portada del diario o en la apertura del programa de radio o televisión 4. los titulares sobre un suicidio son sensacionalistas.
Leído en La Mirada de Jokin (Artículo completo AQUÍ)

El texto que he puesto al principio de esta entrada me sirve para saber hasta dónde puedo o debo hablar sobre una noticia que leí el 13 de septiembre en EFE y que aún no he podido olvidar.
Bueno, seré sincera, la había olvidado hasta que ayer escuché en la radio que el Gobierno francés va a tomar medidas por el creciente número de suicidios que está provocando el estrés laboral.

La noticia que leí el trece del pasado mes decía que "los suicidios de trabajadores de la empresa France Télécom, primer operador de telecomunicaciones y antiguo monopolio en Francia, han obligado a intervenir al Gobierno galo, que se reúne desde mañana con responsables del grupo."

Cuando leí este titular, lo primero que pensé fue "¿cuanta gente se habrá suicidado para que el gobierno tenga que tomar medidas?"
Las cifras son inquietantes: 24 personas se han quitado la vida desde febrero del año pasado, una fecha que coincide con la aplicación de planes de reestructuración interna de la plantilla de la empresa.

Supongo que plantearse qué hace que una persona haga algo semejante es lo más normal, aunque no quiero tratar tanto el tema que he mencionado (tampoco lo están tocando mucho los medios de comunicación por el efecto contagio) como el del miedo a uno mismo.

Podemos tener miedo de las arañas (como es mi caso), del agua, de los leones, de la oscuridad... hay miles y miles de miedos, pero no sé si existe el propio terror a uno mismo. El miedo a perder el control de nuestro cuerpo y nuestra mente, y que eso nos haga perder completamente los estribos hasta el punto de acabar con nuestras vidas.

Algo así planteaba M. Night Shyamalan en "El incidente", cuando un virus que asolaba la ciudad hacía que la gente tuviese diversos síntomas (desorientación, caminar hacia atrás, ...) que acababan en el suicidio.
Toda la película trataba de la huída de un grupo de personas de ese virus que, en cierta forma, no era otra cosa que una huída de sí mismos.

Y esa huída es lo que intenta paliar el Gobierno francés. Esperemos que lo consiga.